En Italia aseguran que el coronavirus “está perdiendo fuerza”

  • Lo dijo el presidente de la Sociedad Italiana de Virología, sobre la base de la observación de que en ese país “las infecciones son mucho más atenuadas”. Infectólogos que integran el comité de expertos local coincidieron en que tiene más que ver con que en Europa el virus circula menos. “Nosotros, lejos de estar en esa situación, estamos empezando el pico”.

El pico de Italia fue de 6.557 casos el 21 de marzo y la cifra se mantuvo estable durante nueve días || infobae.com

La palabra de Arnaldo Caruso, presidente de la Sociedad Italiana de Virología, fue recibida con esperanza por quienes siguen de cerca el avance de la pandemia por coronavirus en todo el mundo. Según informo el medio digital infobae.com.

En una entrevista con el diario El Mundo, el experto aseguró que en su país -y en España– observan “que el virus ha perdido mucha fuerza desde el punto de vista de las infecciones, que hoy son mucho más atenuadas. Hay pacientes -incluso ancianos- que tienen síntomas muy ligeros. Todo hace pensar que el virus ya no tiene el poder destructivo que tenía antes”.

Y si bien la afirmación parece traer un poco de “luz” en el porvenir del planeta, de este lado del mundo las declaraciones fueron recibidas con prudencia por quienes integran el comité de expertos que asesoran al Gobierno nacional en la emergencia sanitaria.

Consultado por Infobae, el médico infectólogo Gustavo Lopardo señaló que “no hay una evidencia científica que se conozca; hasta el momento no hay publicaciones científicas que avalen esto”. “En la Argentina, lejos de estar en Italia o España donde están viendo la cola de esa gran ola, estamos empezando; acá no podemos decir que esté ocurriendo eso”.

“Lo que estamos observando es que ya no tiene la fuerza que tenía antes ni la carga necesaria para desencadenar enfermedades graves y en muchas ocasiones mortales”, destacó Caruso. Para Lopardo, “otra cosa es si se hablara de mutaciones del virus; en ese caso sí ya hay estudios que hablan de la existencia de distintas variedades del SARS-CoV-2, pero de su correlación con la severidad tampoco hay evidencias”.

En la misma línea, el infectólogo Eduardo López consideró que los dichos del virólogo italiano “no garantizan que el virus no circule y contagie”. “Eso puede ocurrir en lugares donde el virus empieza a circular menos; no sé si es aplicable a países donde está circulando con más intensidad -opinó-. Sería bueno que esto fuera avalado por un trabajo científico”.

Para graficar su opinión, López aportó datos de la pandemia en ése país europeo: “El pico de Italia fue de 6.557 casos el 21 de marzo y la cifra se mantuvo estable durante nueve días: el 28 de marzo se registraron 5.974 casos y el promedio se mantuvo en 4.500 casos diarios”.

Y tras destacar que “en los últimos 30 días el número mayor fue de 1.402 casos el 10 de mayo”, el experto resaltó que ayer Italia tuvo menos casos que los contabilizados en la Argentina: 593 versus 769 registrados en el país.

En opinión de la médica infectóloga Isabel Cassetti, “lo que se observa es que las epidemias y pandemias se comportan de esa manera, o sea, hay un momento que es crítico, donde aumenta el número de casos, algunos países llegan a un pico muy elevado, otros no llegan a hacer ese pico sino que tienen aumento de casos más lento y extendido en el tiempo. Y después los casos empiezan a decrecer”.

Es decir que la razón de lo que afirma este virólogo no la conocemos exactamente: no sabemos si el virus perdió fuerza o si es realmente el genio epidémico de este coronavirus y por otra parte, el hecho de que más personas estén inmunizadas ayuda a que quienes se infectan se puedan controlar más precozmente, lo que disminuye el riesgo de complicaciones”.

No puedo afirmar con absoluta certeza que lo que se está observando en Italia sea porque el virus perdió fuerza”, destacó.

Según López, “no se sabe el basamento científico de esta afirmación y el hecho de que el mismo virólogo diga que para diciembre esperan una segunda oleada de contagios es una contradicción”, e insistió: “Si realmente el virus está perdiendo fuerza, no habría por qué esperar otra oleada”.

Y finalizó: “Habría que analizarlo en relación a un todo. No se aporta el dato de si esto se trata de una mutación del virus o pérdida de alguna proteína; sin esa información es difícil hablar de que pierde fuerza”.

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