Droga, alcohol y privilegios en la cárcel de Coronel Oviedo

  • La superpoblada cárcel de Coronel Oviedo, de un tiempo a esta parte, se ha convertido en un antro de verdadera corrupción y privilegios.
  • Un trabajo de investigación de OviedoPress dejó en evidencia el tráfico de drogas, alcohol, construcciones de celdas vips y otras irregularidades, las que fueron negadas por el director, el Gral. (S.R.) César Aguilar.
Dentro de la cárcel de Coronel Oviedo se mercadea con el alcohol, la droga y los privilegios // OviedoPress

Dentro de la cárcel de Coronel Oviedo se mercadea con el alcohol, la droga y los privilegios // OviedoPress

Un equipo periodístico de OviedoPress, ante las recurrentes irregularidades detectadas en el funcionamiento y administración del Penal de Coronel Oviedo, a cargo del Gral. (S.R.) César Aguilar, impulsó un exhaustiva investigación, de modo a evidenciar la situación en la que viven sus días los más de 1.500 reclusos, en un edificio cuya capacidad real apenas supera las 900 plazas.

La penitenciaría regional de Coronel Oviedo, ubicada en la compañía Zaro Caro, a 8 kilómetros de la rotonda del Cruce Internacional, camino a Villarrica, es un lugar de donde surgen noticias que evidencian la vulnerabilidad sospechosa del sistema de seguridad y de acceso de personas y mercancías.

Como en todas las penitenciarías del país, siempre existen sospechas solapadas de que en sus interiores ocurre de todo, incluido el mercadeo de alimento, bebidas, alcohol, inclusive estupefacientes.

El pasado 01 de agosto de 2016, tras un amotinamiento de internos de uno de los pabellones de la Cárcel de Coronel Oviedo, surgió la versión que la noche anterior fue liberado el ingreso de bebidas alcohólicas y que los reos, en estado de ebriedad, iniciaron la revuelta.

El propio Jefe de Orden y Seguridad de la Policía Nacional, Crio. Willian Giménez, daba a entender tal situación, tras la intervención en la mañana de aquel domingo 01 de agosto. En el mismo día, el actual director de la Penitenciaría, General en situación de retiro, César Aguilar, negaba categóricamente el ingreso y existencia de bebidas alcohólicas dentro del penal ovetense.

A través de una cámara oculta se puede observar claramente, la acumulación de envases de bebidas alcohólicas, petacas de caña, en cantidades casi industriales. Sin embargo esta situación no es percibida por el director del recinto penitenciario César Aguilar.

Con internos con problemas sicológicos, y en otros casos psiquiátricos, el alcohol potencia la conducta violenta de los mismos generando actitudes que ponen en peligro la vida de los reclusos.

En la cárcel, es un gran negocio la comercialización de las “petacas de caña”, cada una se vende a G. 40.000 por lo que genera un alto tráfico de dinero ilegal, con anuencia de los responsables de la seguridad y, según algunos, del propio director quien hace la vista gorda a lo que ocurre dentro de la institución penal.

No solo el alcohol es “moneda corriente” en la cárcel. El pasado 09 de setiembre, tras un allanamiento sorpresivo por la Unidad Fiscal Antinarcótico, fueron incautadas drogas, armas y teléfonos celulares del poder de los internos.

Otros de los secretos a voces es la existencia de “Internos con privilegios” que se convierte en un gran negocio para los responsables de la institución quienes estarían percibiendo millonarias sumas por las famosas “CELDAS VIPS”. Según las imágenes captadas, se pudieron ver construcciones dentro del predio de la penitenciaría pero fuera de la estructura edilicia.

En otros casos, los pasillos son convertidos por los internos pagantes, en celdas equipadas con equipos de aire acondicionados y antenas satelitales de televisión. A pesar de las evidencias, el director César Aguilar, niega tal realidad, replicando lo ocurrido meses atrás en la penitenciaría Nacional de Tacumbú. El mejor postor es quien tiene los mayores privilegios.

Los internos cuentan con teléfonos celulares, cuyo uso es permitido siempre y cuando abonen sus “cuotas” correspondientes para no ser molestados por los guardias.

Con todas estas evidencias, la penitenciaría regional de Coronel Oviedo, lejos de cumplir con su rol de reformatorio, se convierte en un hervidero de delincuentes que conviven con una mafia comercial de privilegios, drogas y alcohol, en la cual siempre terminan involucrados quienes son los responsables de la institución.

La extorsión es otro de los negocios, la extorsión a los propios internos quienes deben pagar a algún capataz para no ser remitidos a la “celda negra”, y son amenazados con ser violentados, agredidos incluso ultrajados sexualmente. Quien puede pagar, termina cediendo a la extorsión.

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