Recomendaciones para unas vacaciones seguras

  • Se acerca el fin de año y gran parte de las personas tiene planeado salir de vacaciones a algún punto turístico de nuestro país.
  • Presentamos una serie de recomendaciones que no se deben obviar para garantizar la seguridad y gozar de las vacaciones más placenteras

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El éxodo turístico ha comenzado y las vacaciones, que por lo general, son esperadas durante todo el año y se planifican con anticipación, pueden convertirse inolvidables como en una verdadera pesadilla cuando no se tiene en cuenta que ciertos destinos turísticos y descuidos implican el riesgo de contraer algunas enfermedades.

Y también porque muchas veces se olvida que las personas con condiciones físicas particulares (enfermedades crónicas, capacidades especiales u otras) pueden resultar afectadas por el clima o por las características del lugar que se visita.

Antes de partir, hay que tener en cuenta los siguientes factores: el clima, los insectos nativos, parásitos, las condiciones sanitarias, las enfermedades endémicas y epidémicas, las patologías de base del viajero (diabetes, hipertensión, alergias, asma, inmunosupresión), las condiciones especiales del viajero (bebés, ancianos, embarazadas).

De acuerdo a la situación médica del viajero, puede resultar muy importante consultar al médico en caso de haber tenido una reciente operación quirúrgica, en especial, ocular, de abdomen o pulmonar. Si viaja luego de sufrir infarto o cuenta con problemas circulatorios.

En cuanto a las embarazadas, se recomiendan no efectuar viajes muy largos cuando el periodo de gestación supera las 36 semanas.

A su vez se requiere de extrema precaución si tiene alguna enfermedad pulmonar o insuficiencia respiratoria, si tiene sinusitis crónica, infecciones del oído medio u otitis, o bien infecciones o alergias respiratorias.

En los viajes de camino superior a tres horas, se aconseja cuidar las pautas de conservación de alimentación y bebidas, así como algunos ejercicios físicos que ayudan a incrementar el bienestar del viajero y a reducir los inconvenientes de una prolongada inmovilidad.

El Instituto de Previsión Social indica lo siguiente a fin de reducir los riesgos de enfermedades prevenibles:

  •  Las medidas de prevención en la consulta previa al viaje incluyen: educación, actualización de las vacunas de rutina e indicación de las recomendadas como la antigripal, vacuna antihepatitis A, y vacuna contra Fiebre Amarilla solo para viajeros que visiten zonas de naturaleza boscosa.
  • El consumo de agua se debe seguir a las medidas de prevención de diarrea del viajero y de autotratamiento supervisado. Debe ser potable.
  • En los niños con diarrea no utilizar antibióticos por el riesgo de síndrome urémico hemolítico.
  • Se aconseja consumir solo alimentos de la cadena de comercialización. Evitar el consumo de embutidos y quesos caseros sin controles sanitarios, y no comer en puestos de venta callejeros.
  • El uso de repelentes está indicado si se visitan áreas tropicales o subtropicales como en Brasil donde existe fiebre amarilla y circulan los 4 serotipos del Dengue.
  • Recordar el uso adecuado del preservativo ante todo contacto sexual y el riesgo de procedimientos cortopunzantes para evitar la transmisión de vih, hepatitis B y C
  • Ante la mordedura de un animal, lavar con agua y jabón la herida y dirigirse al centro asistencial más próximo para recibir el tratamiento adecuado.
  • Al visitar lugares a gran altura asesorarse sobre las medidas preventivas del mal de altura.
  • Medidas de protección solar, hidratación y en temperaturas extremas se adecuarán a las condiciones climáticas.
  • Los accidentes de tránsito son muy frecuentes. Tener precaución tanto como peatón como al conducir vehículos.
  • Realizar consulta médica precoz ante la aparición de cualquier síntoma de enfermedad.

En especial también aconseja sumirse de un botiquín médico que incluya todo lo básico para eventuales requerimientos.

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