Puestos de peaje en estado deplorable a seis meses de su funcionamiento

  • El gobierno nacional, a través del MOPC ha invertido multimillonarios montos para la construcción de las nuevas casetas, hoy en deplorables condiciones.
  • Quienes circulan por las rutas nacionales pueden observar las falencias en la construcción y la falta de mantenimiento.

Aspecto que presentan las barreras metálicas de los puestos de peaje del MOPC, no son repuestas ni reparadas. //OviedoPress

Los puestos de peaje de la Ruta II Mariscal José Félix Estigarribia se ven visiblemente deteriorados por la falta de mantenimiento y la baja calidad de materiales utilizados en la millonaria obra de construcción, que fue habilitada en junio de 2016.

El MOPC invirtió U$S 14 millones en la construcción de 11 puestos peajes en todo el país, en los de Coronel Oviedo e Ypacaraí fueron destinados unos U$S 3 millones.

En enero de 2016 el ministro de Obras Ramón Jiménez Gaona informa del cobro bidireccional del peaje en todas las rutas del país y anunciaba que el mismo traería el mejoramiento de infraestructura en los puestos de peaje, y consecuentemente la reinversión en la mejora del sistema vial interno.

“Esto incluye la introducción del uso de última tecnología, que permitirá tener datos e información precisa”, anunciaba.

Paradójicamente en el “plan de modernización” impulsado por la cartera gubernamental hoy se observan que los puestos de peaje de la Ruta II se hallan en un estado deplorable, de prácticamente abandono, a juzgar por la apariencia exterior que presentan.

La precariedad de las instalaciones eléctricas, la rotura del sistema de desagüe, rajaduras en las paredes y puertas de las casetas averiadas, el smog del humo negro se hace visible en las paredes que nunca son limpiadas, por lo que las mismas se hallan en prácticamente estado de ruina.

Otro aspecto visiblemente cuestionable es el sistema de barrera automática instalado en cada carril a través de barras metálicas, que todas sin excepción están rotas, sus restos están esparcidos en el lugar generando peligro a los automovilistas. La rotura podría deberse a la baja calidad de los mismos, como resultado de su propio peso.

Ninguna de las barras fue repuesta, ni siquiera reparadas, a pesar de que se ven en ese estado desde hace meses, lo que evidencia la ausencia de control o supervisión del órgano o dirección responsable.

A esto se suma la falta de señalización horizontal y limpieza del lugar, donde aún se observan vestigios de las estructuras anteriores y restos de pedregullo, junto con otros materiales esparcidos.

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