Obispo Adalberto Martínez pide perdón por defraudar a los jóvenes

  • El obispo de las FFAA y la Policía Nacional, Adalberto Martínez, reflexionó en el octavo día del novenario en honor a la Virgen de Caacupé, por los jóvenes marginados, y por los secuestrados.
  • Además, pidió perdón por defraudar a los jóvenes en algún aspecto como Iglesia.

El obispo de las FF.AA y de la Policía Nacional, Adalberto Martínez, fue el encargado del octavo día del novenario en Caacupé. //Captura de pantalla - Telefuturo

El obispo de las FF.AA y de la Policía Nacional, Adalberto Martínez, fue el encargado del octavo día del novenario en Caacupé. //Captura de pantalla – Telefuturo

Con el lema «Los jóvenes convocados a la eucaristía, alimento y medicina para la vida», monseñor Adalberto Martínez Flores, obispo de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional, celebró el octavo día de la novena en honor a la Virgencita Azul de Caacupé. Reflexionó acerca de los jóvenes marginados, excluidos de la sociedad, oró por los familiares de los secuestrados e hizo un especial pedido por la liberación de los mismos. Según informó el medio digital de UltimaHora.com.

En este día estuvieron como invitados los agentes de seguridad nacional, policías, militares, funcionarios del Ministerio de Defensa Nacional y de la Senad, entre otros.
El obispo reflexionó acerca de la marginalidad, que en su mayoría afecta a los jóvenes de la sociedad, pidió además no ser indiferentes ante la situación. «La mayoría de esos golpeados, marginados, son jóvenes. Como hombres y mujeres de iglesia, no podemos ser indiferentes antes esta situación», dijo.
Monseñor Martínez recordó una reunión que tuvo días pasados con los jóvenes en donde los mismos expusieron sus inquietudes con respecto a la Iglesia. Luego, el obispo pidió perdón por defraudar a los jóvenes en algún aspecto, por no cumplir con todas las expectativas de la nueva generación. «No podemos ni debemos ver sus dificultades y problemas como si no fuéramos parte de ustedes, queremos ser una opción para ustedes, ustedes jóvenes son la primavera de la Iglesia», manifestó.
Dijo además en la homilía que, si bien hay un camino que seguir, es necesario cambiar aspectos de la Iglesia y la forma de predicar, así como la había mencionado en su momento el papa Francisco. «El camino es la misericordia, pero para eso la Iglesia debe cambiar sus costumbres, su lenguaje», expresó.
En cuanto al sufrimiento social asociado a las drogas, el obispo dijo que la Iglesia no debe ser como una aduana, ya que es la casa paterna en donde hay lugar para cada uno con sus vidas a cuestas. «Ninguno es inmune al sufrimiento, nadie está libre de las penas», apuntó.
Pidió porque no le falte el sustento de cada día a los jóvenes, por culminar con la delincuencia y los secuestros que a veces vienen disfrazados de ideología; por juntar esfuerzos para trabajar por el bien común y por todos los excluidos.
En la parte final de la homilía, oró por los familiares de los secuestrados y pidió que los liberen, así también rezó por las personas que han perdido a los seres queridos

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