La «normalización» del derecho al agua en Coronel Oviedo

Hace tan sólo unos meses tuve la maravillosa oportunidad de conocer Coronel Oviedo, una ciudad que me encantó, con una comida deliciosa, una iglesia maravillosa y sus habitantes amables, cercanos y cálidos, que nos hacen sentir a los extranjeros como en casa.

Foto: correveidile.com.ar

Sin embargo, hubo una cosa que me llamó mucho la atención: Los cortes sistemáticos de agua en la mañana y en la tarde, en todo el Municipio, y todos los días. Al preguntar por la situación, me refirieron: “es que eso aquí es normal”, y yo pensaba: “no, no es normal, el agua es un derecho fundamental, ¿Cómo la gente se puede acostumbrar a no tener agua?” y me costaba creer lo que estaba escuchando, porque el agua es totalmente necesaria para el desarrollo de las actividades de alimentación, higiene y saneamiento básico.

Sabía que además, los habitantes Ovetenses llevaban mucho tiempo tolerando la situación, tanto, que ya les pareció “normal”, y el efecto de la normalización es que con el paso de los años se disminuyeran las protestas, no se exigiera al gobierno iniciar las obras, o que por lo menos hubiese una veeduría pendiente de la correcta inversión de los recursos y la rápida restauración del servicio a toda la comunidad; es decir, no hubo una presión social, que exigiera mayor compromiso por parte del gobierno, por el contrario, la molestia se fue aminorando hasta que se terminó y evidentemente los ciudadanos se acostumbraron tanto a la nueva situación, que cambiaron su estilo de vida, para realizar sus labores antes o después de los cortes de agua.

Otro efecto de la normalización es que la gente que tenía los recursos económicos optó por hacer un pozo en sus viviendas para garantizar el preciado líquido durante todo el día, haciendo que el problema, pasase a un segundo plano, porque ya no sentían la ausencia del líquido en sus hogares.

Sin embargo, con grata sorpresa, y luego de casi cinco meses de mi visita a Paraguay, me enteré que por fin los Ovetenses tienen agua en sus hogares, sin cortes ni restricciones, gracias a una donación que hizo la Agencia de Cooperación Internacional del Japón, de U$S 15.750.000 millones en la modalidad de “Crédito no reembolsable”.

Esto es un gran paso: es la restitución de un derecho fundamental, pero no fue un derecho ganado por la ciudadanía, ni siquiera fue una obligación cumplida por parte del Gobierno, hoy los Ovetenses tienen el suministro de agua de manera constante, y sin restricciones gracias a la inversión de Japón en su territorio, ya no sufrirán de cortes en sus hogares, para que puedan realizar sus actividades diarias sin esperar la hora del racionamiento, ésto sí debería ser considerado “normal”.

 

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