Cuando el fútbol duele: El impacto de una derrota en la salud mental
- La pasión por el fútbol va más allá de los 90 minutos de juego. Sin embargo, la derrota de un equipo puede generar efectos emocionales y físicos en sus hinchas, desde estrés hasta problemas cardíacos.
- Estudios científicos revelan que perder un partido causa el doble de tristeza que la alegría generada por una victoria. Expertos explican por qué y cómo afrontar este impacto.
- Compartir la experiencia con otros hinchas, evitar el abuso de alcohol y redes sociales, y recordar que siempre habrá otra oportunidad son algunas estrategias para sobrellevar la derrota.
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Ser fanático de un equipo de fútbol es sinónimo de pasión. Sin embargo, cuando el equipo pierde, la experiencia puede afectar el estado de ánimo y la salud de sus seguidores. La tensión de un partido y, en especial, una derrota importante, puede elevar la presión arterial y la frecuencia cardíaca, lo que incrementa el riesgo de problemas cardiovasculares, según un informe publicado en Current Problems in Cardiology.
Por ello, los expertos recomiendan estar atentos a las reacciones físicas durante el juego. Si el corazón se acelera demasiado, es aconsejable levantarse y caminar durante el entretiempo para relajarse. Para aquellos que ven el partido en casa con amigos o familiares, optar por opciones saludables como frutas y verduras en lugar de snacks altos en sodio también puede ayudar a mantener un equilibrio físico adecuado. Además, es fundamental consultar a un médico ante cualquier síntoma preocupante, más allá del resultado del partido.
Brandon Mastromartino, especialista en psicología de los fanáticos del deporte en la Universidad Estatal de San Diego, explica que mientras ganar genera bienestar y refuerza la autoestima, perder puede provocar el efecto contrario. Aquellos seguidores que sufren intensamente por un gol en contra, un penal errado o las bromas de amigos y compañeros de trabajo tras una derrota, pueden experimentar altos niveles de estrés y desánimo.
Para mitigar este impacto, Mastromartino recomienda reducir factores de estrés adicionales, como el consumo excesivo de alcohol, el tiempo en redes sociales y las apuestas deportivas. Además, compartir la experiencia con otros seguidores puede ayudar a procesar mejor la derrota. “Ver el partido con amigos o escuchar un programa de llamadas después del juego puede ser beneficioso”, señala el especialista. Formar parte de una comunidad de hinchas puede amortiguar el golpe emocional y fortalecer lazos.
Por su parte, Víctor Manuel Rodríguez Molina, profesor del Departamento de Fisiología de la Facultad de Medicina de la UNAM, explica que el circuito de recompensa del cerebro se activa con experiencias placenteras, como una victoria, pero decae ante situaciones adversas, como una derrota. Durante el partido, el cerebro primitivo, dominado por la amígdala, toma el control sobre la corteza prefrontal, lo que explica las reacciones intensas como gritos, llanto o enojo.
El impacto emocional de un partido no solo afecta a los seguidores más apasionados, sino también a quienes los rodean. Durante eventos como el Mundial de Qatar 2022, ganado por Argentina, se evidenció cómo el fútbol genera una conexión intensa entre los espectadores. Las emociones desbordadas pueden arrastrar a familiares y amigos que no necesariamente comparten el mismo nivel de entusiasmo.
Sin embargo, es importante recordar que siempre habrá otra oportunidad. Aunque en el momento de una derrota cueste asimilarlo, el psicólogo Mastromartino recalca la importancia de poner en perspectiva la situación y evitar que afecte la salud mental a largo plazo.
Un estudio de la Universidad de Sussex (Reino Unido) reveló que perder un partido causa el doble de tristeza que la alegría generada por una victoria. La investigación, basada en el análisis de cerca de tres millones de respuestas de 32.000 personas, indicó que una derrota aumenta la tristeza en un 7,8% una hora después del partido, mientras que un triunfo solo incrementa la felicidad en un 3,2%.
“La mayoría de los hinchas dicen que el fútbol los hace felices, pero los datos cuentan una historia diferente”, explicó George Mackerron, especialista que participó en el estudio. Desde una perspectiva racional, seguir a un equipo que puede generar más sufrimiento que placer podría parecer irracional, pero la pasión deportiva trasciende la lógica económica y se basa en la identidad y la comunidad.
Consejos para reducir el impacto de la derrota
- Cuidar la salud física: Mantenerse en movimiento durante el partido, optar por alimentos saludables y evitar excesos.
- Regular el estrés: Reducir el consumo de alcohol, controlar el tiempo en redes sociales y evitar las apuestas.
- Compartir la experiencia: Hablar con otros hinchas, ver el partido con amigos o participar en foros puede ayudar a procesar mejor la derrota.
- Recordar que siempre hay otra oportunidad: Aunque en el momento parezca el fin del mundo, el deporte es cíclico y siempre habrá una revancha.
Si bien el deporte despierta emociones intensas, es clave encontrar un equilibrio para disfrutarlo sin que afecte negativamente la salud mental y física. Al final del día, el verdadero espíritu del fútbol y otros deportes está en la pasión y la comunidad que generan.