Comandantes imcumplen orden de Cartes

  • El presidente de la República, Horacio Cartes, ordenó ayer en Concepción a los comandantes militares y policiales que se pongan en la primera línea en la lucha contra el EPP y que ya no envíen al frente de batalla solamente a sus subalternos, como los ocho humildes efectivos castrenses que fueron masacrados el sábado de mañana en Arroyito.
  • Sin embargo, ni bien el Mandatario retornó a la capital, los jefes de las fuerzas de seguridad también se rajaron de nuevo a Asunción en sus respectivos aviones. Mientras tanto, la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) quedó completamente desorientada y se evidenció una clara descoordinación con la Fiscalía.

Cartes se reune con comandantes y jefes militares tras ataque guerrillero. //gacetamercantil.com.

Cartes se reune con comandantes y jefes militares tras ataque guerrillero. //gacetamercantil.com.

El ministro del Interior, por su parte, dio una explicación poco entendible del por qué se producen cada vez más asesinatos en el Norte del país.

CONCEPCIÓN (Iván Leguizamón, Roberto Zarza y Roberto Torres, enviados especiales; Aldo Rojas y Omar Acosta, corresponsales). El Presidente de la República reprendió duramente ayer a los comandantes de ambas fuerzas de seguridad y a los demás oficiales superiores de la FTC que encabezan la lucha contra el grupo armado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP). Sin embargo, el que una vez más sorprendió a todos los periodistas con unas polémicas declaraciones fue el ministro del Interior, Francisco de Vargas, quien ofició de portavoz de la comitiva que acompañó al Jefe de Estado y que se reunió con los uniformados en la ciudad de Horqueta. Según informa el medio digital de abc.com.py.

Inicialmente, De Vargas trató de eludir las consultas de la prensa, sobre el fracaso en el combate al EPP y el pedido masivo de la ciudadanía de su destitución, atacando a otros sectores políticos como el del exministro del Interior Rafael Filizzola.

“Acá hay dos grupos, los que están contra el EPP y los que están con el EPP. Acá no se trata solamente de 25 hombres armados recorriendo por los montes, o los cientos o miles de cooperantes logísticos que tienen. Está también el brazo político”, dijo.

Pero cuando ya no pudo esquivar la pregunta sobre las fallas en el Norte del país, respondió que “las bajas son producto del enfrentamiento. Si no hubiera tropas frente a los criminales, no hubiera bajas”.

A continuación, incluso justificó la muerte de los ocho militares de la FTC al quejarse de que “así como se señala que probablemente es el gobierno en el que más bajas ha habido, debe decirse también que es el gobierno en el que más aprehensiones y abatimientos ha habido. Es producto del enfrentamiento. Es un razonamiento básico. Esa patrulla que fue aniquilada no hubiera sido aniquilada si no estaban ahí”, concluyó su confuso descargo.

Mientras en Asunción y en el resto del país se discute las implicancias políticas del asesinato de los ocho militares, en el teatro de operaciones, específicamente en Arroyito, las tropas de la FTC prácticamente quedaron replegadas y sin una orientación clara acerca de cómo actuar ante el sanguinario atentado.

Casi toda la fuerza operativa disponible, antes que dedicarse a la búsqueda de los asesinos, fue empleada ayer en el dispositivo de seguridad por la visita del presidente Horacio Cartes al primer departamento.

El fiscal adjunto de la unidad antisecuestro, Alejo Vera, quien encabeza el grupo de cuatro agentes fiscales designados para seguir la causa, también colaboró ayer para sembrar más incertidumbre sobre la postura de las fuerzas de seguridad, al revelar en una conferencia de prensa que no hay aún informaciones claras sobre la célula que consumó la masacre. “No tenemos aún un informe oficial”, admitió.

También reconoció que ni siquiera saben aún cuántas armas ni de qué calibres fueron las sustraídas por el EPP, tras matar al subteniente de Caballería Félix Fernando Fernández Duarte, al suboficial principal de Transporte Lucio Dejesús Torrasca Galván, al sargento primero de Infantería Robert Fabián Cañete Pereira, al sargento primero de Infantería Éder Ramón Arias Cáceres, al sargento primero de Infantería Hugo Alberto Candia Benítez, al vicesargento primero de Infantería Genaro de Jesús Arias Palacios, al vicesargento primero de Infantería Pablo Farías y al sargento segundo de Intendencia Sergio Daniel López.

Un milagro evitó otra tragedia

Un verdadero milagro se produjo ayer cuando militares revisaban el camión que fue acribillado por el EPP el sábado de mañana y que, había sido, contenía una granada viva que fue dejada dentro del chasis por los criminales que mataron a los ocho efectivos castrenses. Increíblemente, el artefacto falló no solo en el momento inmediato al atentado, sino también ayer cuando el rodado estaba siendo inspeccionado en el destacamento del asentamiento Núcleo 6 de Arroyito, donde prestaban servicio las víctimas. En caso de haber estallado, la bomba fácilmente podía haber matado a por lo menos 10 militares más que rodeaban el camión siniestrado. La Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) ocultó la información, luego del tremendo susto que se llevaron ayer los uniformados que se salvaron de morir.

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